Tu historial también recuerda lo que ves
Capturas, gráficos, fotos. Aparecen con su miniatura en la lista y a tamaño completo en la vista previa, listas para volver a pegarlas.
Para macOS 26
Ámbar guarda tu historial del portapapeles —texto, imágenes, archivos— y lo devuelve con ⌘⇧V. Encuentra el texto que hay dentro de tus capturas, y si mantienes el atajo, escribe lo que dices, sin coste y con tu propio diccionario.
Gratis y de código abierto. Sin cuenta: todo se queda en tu Mac.
Texto reconocido
FACTURA 2026
Prueba con «factura», que solo existe dentro de una imagen, o con «mañana».
Qué hace
Capturas, gráficos, fotos. Aparecen con su miniatura en la lista y a tamaño completo en la vista previa, listas para volver a pegarlas.
Ámbar lee el texto de cada imagen que copias. Escribe «factura» y aparece la captura, aunque nunca le pusieras nombre. Todo ocurre en tu Mac.
El panel se abre al instante y los resultados aparecen mientras escribes.
↵ pega conservando estilos donde se entienden. ⌘↵ pega texto limpio. Ámbar guarda todas las versiones que ofrece el portapapeles.
Deja pulsado ⌘⇧V y Ámbar se pone a escuchar. Ves lo que oye mientras hablas y lo pega donde estabas. Usa el motor de dictado del propio macOS: sin suscripción, sin clave de API, sin pagar por minuto, y el audio no sale de tu Mac.
Las marcas y los nombres propios son lo que falla cualquier motor. Corrige uno mientras dictas y Ámbar lo guarda en tu diccionario: se lo sugiere al motor la próxima vez y arregla las formas en que lo oyó mal. También puedes añadir tus términos a mano en Ajustes.
Por qué Ámbar
La resina atrapa una hoja, un insecto, una tarde entera, y la conserva intacta durante millones de años. Ámbar hace lo mismo con todo lo que pasa por tu portapapeles.
Privacidad
Ámbar no tiene servidor, ni cuenta, ni telemetría, y no hace ninguna petición de red. No hay nada que enviar porque no hay a dónde.
El reconocimiento de texto usa Vision, en el propio dispositivo. Ninguna imagen se sube a ninguna parte.
El historial se guarda con permisos restringidos: ninguna otra cuenta del ordenador puede abrirlo.
Si un gestor de contraseñas marca lo que copias como privado, Ámbar no lo guarda. Y puedes excluir las apps que quieras.
Con el teclado
Todo se hace desde el teclado. El atajo de apertura se puede cambiar si choca con el de otra app.
Instalar
Descarga Ámbar, abre el DMG y arrastra Ámbar a Aplicaciones.
Ábrela. Una presentación corta te pide el permiso de Accesibilidad, que es lo que permite que ↵ pegue en la app donde estabas.
Pulsa ⌘⇧V cuando quieras recuperar algo que copiaste.
Sin cuenta, sin suscripción y sin servidor. Lo que copias se queda donde lo copiaste.
Es gratis y lo seguirá siendo. Si te ahorra tiempo, puedes dejarme una propina.